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Cuando inicié mi carrera como publicista en la universidad, yo era el tipo que en el momento en que llegaba a la playa con amigos, siempre escuchaba comentarios como: ´´No te quites la camisa, nos vas a hacer sentir mal y te vas a quedar con todas las mujeres´´ Si ese era yo, pero algo ocurrió en el camino, la palabra “responsabilidad” era una con la que aún no me había familiarizado, así que eventualmente ocurrió, y no fue nada fácil manejar el cambio.

Entre Universidad, asignaciones y trabajo, mi horario se volvió un desastre y en el momento la mejor excusa que pude encontrar fue precisamente la misma que muchas personas utilizan para hacer sus vidas más “cómodas” y tener más “energía” para las actividades cotidianas; dejé de hacer ejercicios. Al principio los efectos no fueron tan malos, 3 meses luego en mi nueva ajetreada y responsable vida todo mi tono muscular se había ido, lo extraño es que mi agenda continuaba igual de desorganizada y agitada como antes y peor aun mis niveles de energía se iban disminuyendo gradualmente (para entonces no sabia que el ejercicio no cansa, al contrario proporciona más energía).

Mis 80 libras.

El tiempo transcurrió y antes de darme cuenta había puesto un precio a mi salud, empecé a comer calorías pobres porque mi presupuesto era limitado, al parecer un combo de pizza de 200.00 pesos era más conveniente que un rico servicio de carnes y vegetales de 250.00 en un supermercado. Unas 80 libras más tarde, estaba tan decepcionado de mi mismo que no soportaba verme en el espejo, estaba tan enojado conmigo mismo que empecé a comprar ropas que no me servían y decirme: algún día esta ropa me quedará bien… pero los años pasaron y la llegada de ese día cada vez parecía imposible.

En diciembre del 2007, algo me motivó de una manera que aún hasta este día me sirve de impulso, me encontraba ayudando a mi mamá a cocinar un pollo relleno para Noche Buena, todo marchaba bien, hasta que ella me pidió que por favor le pasara uno de los sartenes que se encontraba en las repisas inferiores, cuando me agache para buscarlo sentí algo extraño, mi temperatura corporal subió y mientras me ponía de pie encontré dificultad para respirar. Mi mamá me pregunta: “Pero Rafi, estás sofocado? Lleno de orgullo y vergüenza al mismo tiempo, negué con mi cabeza ´´no para nada´´ y me fui. Luego de unas horas volví a la casa, y mi madre se encontraba en la mesa esperando por mí con un sobre y mirándome a los ojos con una gran sonrisa. Ten mi hijo, inscríbete en el gimnasio y por favor ponte en forma. Pensé en más de un millón de excusas para no volver, pero todo lo que ella tuvo que hacer fue recordarme lo que habia sucedido anteriormente y fue suficiente. Ese mismo día entrené por primera vez luego de 3 años, el dolor y empujarme al fallo fue algo que en verdad extrañaba tanto que me encontraba sonriendo como un loco sin importarme como me veía la gente y desde ese momento no he dejado de hacer ejercicios, ahora no importa que tan ocupado esté, siempre planeo con antelación mis ejercicios.

Luego de mi ´´recuperación´´

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Mientras escribo esto, puedo sentirme orgulloso en decir que le di ” incineré ” esas 80 libras y también que durante el trayecto a ´´mi recuperación´´ como lo llamé, encontré mi verdadera pasión, inclusive cambie de carrera y actualmente trabajo como un entrenador de fuerza y acondicionamiento y una de las principales razones por lo cual lo hago es porque quiero ayudar a personas a alcanzar sus metas y sentir el orgullo y la felicidad que sentí cuando alcancé las mías.

Se siente bien volver a la playa y escuchar los mismo comentarios de antes.

Con relación a mi dieta, consiste principalmente en cortes magros de carne como pollo, pescado y carne roja, muchos vegetales como brócoli espinaca y carbohidratos de calidad como avena, arroz, batata, papas, etc. Por lo general consumo unas 6 comidas al día y ciclo mis carbohidratos entre altos, moderados y bajos dependiendo de mi nivel de actividad. Y mi entrenamiento, puede ir de unas 3 a 5 sesiones por semana dependiendo de mi agenda, y de 3 a 4 sesiones de cardiovasculares de alta o baja intensidad como HIIT. Hey, si yo pude lograrlo, tú también, el camino no es tan largo, hay obstáculos en el y eventualmente caerás, pero cuando esto suceda siempre recuerda la siguiente cita:

“¿Por qué nos caemos Bruce?………. Para que aprender a levantarnos nosotros mismos”

-Alfred Pennyworth

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